¿Emigrar es desaparecer socialmente para los otros?
¿Podemos desaparecer socialmente para los otros? Aparentemente si, emigrar puede despertar ese sentimiento para quien se mueve de su país de origen a otro. Desaparecemos socialmente en nuestro país de origen porque dejamos de participar presencialmente de espacios y actividades que nos permiten continuar con la interacción con nuestro entorno cercano. Romper con esta interacción es parte de la ruptura de lo que conocemos. Si bien ahora, gracias a la tecnología, podemos sentirnos más presentes que en ningún otro momento de la historia, gracias a las videollamadas, los mensajes instantáneos, los videos y fotografías que pueden tomarse y compartirse casi al mismo tiempo, los mensajes de audio, etc., físicamente hemos dejado de existir socialmente para nuestro entorno cercano. Una situación que no puede cambiarse.
Ahora,
visto desde el otro lado, desde donde nos toca estar en este momento, tampoco
existimos socialmente. Estamos de incógnito hasta que seamos reconocidos por el
entorno como seres que existen, que están presentes y que pueden aportar valor.
Como decíamos en el anterior post, es parte de reconstruirse, el rearmar el
entorno social del cual nos vamos a hacer parte.
Es un
trabajo que requiere paciencia y predisposición. El movernos a otro país y
hacernos presentes socialmente exige construir nuevas relaciones, nuevas redes
de contactos y es una acción constante que debemos hacerla con entusiasmo y
enfocándonos en la adrenalina positiva de conocer nuevas personas y crear nuevas
historias.
Cuéntanos
¿Cómo va tu red de contactos? ¿Qué ha sido lo más difícil a la hora de crear tu
grupo de amigos?

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