Testimonio: Cuando la realidad te mira a los ojos
"Además de todo el reto emocional que implica el mudarse, creo que hay una primera etapa de enamoramiento como en todo. Es un lugar nuevo, un paisaje diferente, puedes tener una primera fase de turista en la que te entusiasmas y dices bueno, este es un buen lugar donde puedo hacer una vida. Pero llega un momento en el que la realidad te mira a los ojos. Empiezas a ver las diferencias, aquello que no te gusta tanto, en especial situaciones que no esperabas. A veces romantizamos mucho el vivir en el exterior, cuando no es una taza de leche. Uno de esos momentos en mi caso fue la comida. Odiaba el sabor de la carne aquí, las frutas sabían todas iguales, así que comer, algo que disfrutaba mucho, fue por un tiempo un motivo de frustración". María Elena, 42.
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